Retornan los poemas

Esta vez el poema no es romántico, espero críticas y comentarios. Y tiene una dedicatoria especial a Cristina, mi hermana lejana que habita entre los afectos más especiales de mi historia, simplemente porque sí.
Rutina
Buscó en el refugio de su bar de siempre
la repetida indolencia
de la vidriera opaca
frente a una calle sin tiempo,
acaso el humilde milagro
de un sol que clausurara
el tedio amarillento de los lunes.
Junto a la naturaleza muerta
de un cenicero vacío
bebió la sombra calurosa
de un otoño que aún no se quitabasus cortinajes de verano,
movió sobre el descascarado tablero
de un mantel de hule
el ajedrez de sus recuerdos,
contempló de reojo la cotidiana pesadillade la tapa de un periódico,
besó en el sorbo oscurode un café caliente
los amores olvidados
que jamás se olvidan,
creyó sentir la levedad
de un aleteo que se alejabaentre las mesas desocupadas,
y con un presagio de alivio
se atrevió a pensar que quizás
fuera la misma y rutinaria
despedida de la muerte hasta mañana.
Hermana lejana dijo
Negro, hermano querido, por lo que me toca, es difícil poner distancias y no imaginarme en la mesa de ese café ( parece El Floridita, de La Habana) como la foto que registrás entre tus nubes de recuerdos. Es difícil, además, poner esa distancia para valorar tu poesía. Sencillamente, es bella y, en mi caso, roza suavemente mi piel y me llena de calor por dentro. Un abrazo que recorre todo el mapa hasta alcanzarte.
31 Agosto 2009 | 02:13 AM