De complicidades y nostalgias
La primera mirada, las primeras palabras intercambiadas, son la primera complicidad que da lugar a una larga sucesión de momentos, de lugares y situaciones inolvidables que forman parte de una historia de amor. Felicitaciones a la bella portadora del escote, cuyo nombre se omite por razones de seguridad, la música, el desnudo que pintó Amadeo Modigliani; el perfecto bohemio, más la imagen del amanecer, forman parte de esos instantes que iluminan el paisaje de la memoria...
Pequeño inventario de complicidades
La primera de todas fue un botón
suelto de tu escote, supiste que mis ojos
se perdían ahí, en esa confluencia de ensueños
y les diste permiso para que se extraviaran.
Después fue una sonrisa y un saludo en un
atardecer en que la fuga de las palomas
descargaba la noche sobre los árboles.
Hubo otras complicidades más intensas,
un poema que surgió de tu mirada
cuando mi soledad jugaba a inventar
historias con tu nombre,
un vals en una fiesta llena de gente
que no me interesaba en absoluto,
tu perfume esparcido
en el cuello de mi camisa,
un rincón en penumbra en el patio
de tu casa, una palabra pronunciada a medias,
un roce de tu boca y el preludio de un beso,
mis pasos en busca de tus pasos
por la ciudad ajena,
tu sonrisa al llegar,
mi delirio en tu pelo,
una flor, tu piel, tu voz,
un sabor de chocolate y
ese aroma de manantial silvestre 
en tu desnudez hecha gemido,
y después la canción que tarareamos
junto a la ventana
cuando el mar desnudaba la madrugada
de un domingo de abril y aseguraste
que ya no llovería.


lascosasdepepe dijo
un abrazo.
bonito post
15 Septiembre 2008 | 07:08 PM