17 de Octubre

El subsuelo de la patria sublevado
“No hay nostalgia peor,/ que añorar lo que nunca, jamás, sucedió” dice una canción de Joaquín Sabina magistralmente interpretada por Adriana Varela, y hay días como hoy, cuando añoro una mañana, una tarde que no he vivido, aunque sí sucedió, pero fue once años antes de que yo naciera, porque mi madre era apenas una muchachita de diez años en esa época, pero esa jornada nos marcó a ambos por igual.
El oscuro coronel se había convertido en una especie de ídolo de una dirigencia media que nadie controlaba, no era un “revolucionudo” al estilo de Alfredo Palacios ni de los hermanos Ghioldi, popes de la izquierda cenacular de aquellos años, era mucho más peligroso, porque sabía hacerse escuchar. A pasos medidos, este hombre avanzó hasta convertirse en ministro de Trabajo y Previsión, acumulaba tres cargos en el gobierno, estaba enredado con una actriz de cuarta categoría con la que vivía en inaceptable concubinato, en fin, había que pararlo de alguna forma… bastaba con mandarlo detenido a la isla Martín García por un par de meses, formar un nuevo gobierno, llamar a elecciones, y asunto liquidado. ¿Eso pensaron? Posiblemente sí, porque el pueblo, el populacho, será fácil de controlar cuando el coronelucho éste desparezca de la escena… ¿Eso habrán pensado? Posiblemente sí, pero se equivocaron.
Era 17 de octubre cuando de todas partes comenzaron a llegar “los cabecitas negras”, algunos eran morenos, otros de aspecto agringado, hablaban con tonadas extrañas para el Buenos Aires cosmopolita de entonces, venían de todas las provincias, de todos los rincones. Se fueron agrupando desde la mañana frente a
¡Carajo! Me digo a veces cuando veo los documentales, las cosas que uno se pierde por no haber nacido, por ser hijo de una muchachita que en ese momento apenas tenía diez años… cierro los ojos y veo la plaza enorme, plena de esa gente esperanzada que se animó a reclamar su potestad sobre la historia de la patria, veo al coronel de entonces, el coronel del pueblo que aparece en el balcón y abre los brazos y grita con toda su voz ¡Coooompañeroooos! Y vibro con el grito enfebrecido de la multitud cuya sola presencia, por su carga de universalidad, es en sí misma un símbolo revolucionario… pienso en las cosas que me perdí, no pude escuchar la voz del coronel, no pude caminar entre las columnas que se desconcentraron por el Barrio Norte bajo las miradas atónitas de los ricos, de los privilegiados que verían a esa masa como se mira a un monstruo temible y peligroso, no pude gritar con esa masa ¡Maricones, a otra parte! ¡Viva el macho, de Eva Duarte! Años después, un tal Sanmartino acuñó la expresión “aluvión zoológico” para referirse a la masa peronista, yo prefiero la definición del pensador Raúl Scalabrini Ortiz:
“Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de
(*)Párrafo tomado de www.rodolfowalsh.org
Lissette dijo
Gracias Santiago, momento como este son los que hacen a uno sentirse orgulloso de la patria. Ojalá y un momento tan significativo como ese se dé en la patria nuestra en un futuro no muy lejano. Que la gente nuestra, como la tuya en su momento, aprenda a exigir lo que le corresponde.
16 Octubre 2007 | 10:32