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La Coctelera

negrorrevoltoso

15 Abril 2007

Los barriletes

Un barrilete es en la Argentina lo mismo que en otras partes es una cometa, en México un papalote, y en Dominicana una chichigua. Las chichiguas viven en el cielo de la memoria, adornan con sus colores y con el sonido del viento entre sus flecos el paisaje de la patria del hombre, es decir la infancia, el viejo paraíso del que la vida nos expulsa, que abandonamos de a poco con la prisa por ser grandes, y al que regresamos cada vez que el recuerdo nos toma desprevenidos para hacernos volver, de la misma que Mario Benedetti describe el regreso.... "volver al barrio siempre es una fuga"... yo que nací con vocación de fugitivo, adoro esas huidas, me gusta fugarme cada vez que me pongo a fabricar una chichigua, por eso estas instrucciones, que no son estrictas, solo exigen el requisito de ser adulto sin haber adultecido del todo, sin haber cometido jamás el adulterio de olvidar al niño que estamos obligados a llevar con nosotros mientras dure la aventura que llamamosvida....

Instrucciones para armar un barrilete

Primero es necesario

Despertar a la vida,
Es decir, despojarse
De las preocupaciones,
Olvidar la cara del jefe,
No pensar en el trabajo atrasado
Ni en los vencimientos…

Después se puede enniñecer

De a poco,

Hace falta un cuchillo filoso

Que le robe al sol un poquito

De luz en cada astilla de tacuara.

No olvidar el hilo

Enmadejado alrededor de

De un palito como

Si uno estuviera de nuevo

Girando entre las manos

La rueca de la infancia

-el hilo gira entre tardes amarillas-

recupera de a poco

un murmullo de viento

entre flecos de papel

que enciende latidos

en la sangre.

El papel debe ser

Exactamente del color

De los sueños, parecerse a

los lápices que llenaban cuadernos

con casas inclinadas

de techos colorados

y ventanas azules.

No descuidar el engrudo

Amasado con agua,

Batido suavemente,

Sentirse un poco dios

Un poco mago amasando

La magia de los pájaros,

Y es de pájaro el temblor

De las manos acariciando el viento.

Hay que mirar después

El cielo conquistado

Con el frágil navío

Anclado en el recuerdo,

En la risa, en la vida,

Y uno sentirá de nuevo

Esa vieja emoción de estar

Haciéndole cosquillas a las nubes

Mientras el corazón marchito

Despereza su angustia

Y recupera su brillo

De frescura y rocío.


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Sobre mí

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negrorrevoltoso

Santo Domingo, República Dominicana
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Nací hace medio siglo en una ciudad llamada Resistencia, capital de la provincia del Chaco, en la Argentina. Aunque no creo en los fanatismos soy un apasionado del tango, de los buenos libros y de los goles del Príncipe Francéscoli. Creo en la esperanza interminable de la libertad de los pueblos y en la música que teje el viento entre las hojas de los árboles, en la magia dormida de las palabras y en el abrazo cómplice de los amigos.

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