Puro cuento
Yo no buscaba la tarjeta que me regalaste, amor, en esa fiesta trucha(*) en la casa del Gordo cuando tuviste que hacer todo un malabarismo para que tu marido no se diera cuenta… "un beso grande como toda tu ternura"… en realidad buscaba la revista que me prestó Mario Quinteros hace una eternidad… que me pide que se la devuelva… pero en esta casa existe, como en todas las casas, esa dimension metafísica en la que los objetos más inverosímiles (¿habrá objetos lógicos?) se pierden, se van quizá, cansados de tratar con las locuras cotidianas de los que los usamos (entonces los objetos tienen su lógica, ¿verdad?) y en realidad yo tenía ganas de encontrar esa revista de mierda para releer un cuento erótico de Viviana Lisigh(*) que hablaba de manos como palomas sobrevolando las laderas oscuras del volcán de la tibieza y una puerta se abre, anhelante, como llamando en lugar de ser llamada… "aunque no llames en esta puerta yo igual sabré que me estás llamando" pero no, yo no te llamo más porque el que cierra las puertas es el tiempo (¡Genial! ¿cómo se me habrá ocurrido?) y ya no es posible abrirlas aunque mis labios reclamen desesperadamente esa canción de Daniel Altamirano(*) que cantábamos casi en silencio para no despertar a tus hijos ("…un cuarto con muebles muy antiguos/ con cuadros de Picasso, de Van Gogh y Gauguin/ que se duerma la tarde sin saber de las horas/ y leerlo a Neruda los dos en el diván"). Tus pasos en los pasillos de (*) Trucho, trucha: argentinismo, falsa, imitación de algo real, se usa tam,bién como despectivo. (*) Daniel Altamirano: cantante folclórico argentino, muy de moda en los años 70. En la canción el nombre de Gauguín se pronuncia Gogán para que rime con diván... (*) Viviana Lisigh: Escritora argentina de cuentos eróticos de alto vuelo poético, es prácticamente desconocida. ® Santiago AlmadaÉrase una vez un tipo, o sea yo, que tenía muchas historias para contar, es decir las mías, como ésta, que surgió de un recuerdo de una mujer que me regaló una tarjeta en una fiesta que en realidad era un asadito entre compinches, hace muchos años, porque a los viejos, las cosas buenas nos sucedieron hace tiempo, y a mí, allá lejos. Lo cierto es que, como dice una letra de tango: "eran sus ojos de cielo/ el ancla más linda que ataba mis sueños.../ era mi amor pero un día se fue de mis cosas/ ...y entró a ser recuerdo"... todo lo que quedó fue una tarjeta que guardé, tal vez sin darme cuenta, y que apareció cuando... bueno, dejémonos de historias y vayamos a la historia...
