Hay presagios de lluvia, hace calor, tengo añoranzas de paisajes invernales, en fin, es un momento especial para compartir con los que visitan este blog un poemita viejo, de hace algunos años.
Derechos reservados
Las razones que acreditan mis derechos sobre tu risa figuran en documentos melancólicos como fotos que se vuelven amarillas de tanto no significar nada. En cofres agujereados, que apenas dejan pasar la luz para que no se destiñan las ausencias, hace las veces de escritura esta obcecada manía de remover telarañas entre viejos castillos y simulaciones de esplendores pasados, fanfarrias y conciertos de mandolines cristalinos que te llenaban de música cuando el amor era un mendigo sonámbulo y el país de tu sombra despertaba resplandores, y tu ventana no precisaba de ningún jazmín para poblarse de aromas y de trinos. Pero tu risa pasó a ser mi propiedad aun antes de que llegaras, cuando las lluvias eran soledades y presagios de tibiezay los amaneceres recobraban en la huella del rocío el hábito de la calma y de la espera. Tu risa me perteneció después, en incontables regresos cotidianos, cuando cada uno de mis pasos en tu mundo eran incursiones para plantar en postigos del presente marcas y señales que construirían tu pasado con la huella de mi propia imagen. Tu risa aún me pertenece después de tantos moblajes removidos en oscuras mudanzas, de regresos furtivos y acechanzas tras cortinas opacas en incontables fugas precipitadas y a medias, es mía cuando me asomo con ojos de pirata envejecido a la nostalgia de los acantilados y te descubro entre las transparencias de la espuma o en las aureolas de las nubes, cuando el viento de abril es capaz de encender en mi sombría calma la chispa de antiguos escozores y cuando por encima de las viejas prudencias, de los temores y la lágrima, mi guitarra se atreve con tu mejor canción para que el páramo trastoque su entrecejo fruncido en un luminoso edén de enloquecidos campanarios. Santiago Almada
Esta vez el poema no es romántico, espero críticas y comentarios. Y tiene una dedicatoria especial a Cristina, mi hermana lejana que habita entre los afectos más especiales de mi historia, simplemente porque sí.
Rutina
Buscó en el refugio de su bar de siempre la repetida indolencia de la vidriera opaca frente a una calle sin tiempo, acaso el humilde milagro de un sol que clausurara el tedio amarillento de los lunes. Junto a la naturaleza muerta de un cenicero vacío bebió la sombra calurosa de un otoño que aún no se quitabasus cortinajes de verano, movió sobre el descascarado tablerode un mantel de hule el ajedrez de sus recuerdos, contempló de reojo la cotidiana pesadillade la tapa de un periódico, besó en el sorbo oscurode un café caliente los amores olvidados que jamás se olvidan, creyó sentir la levedad de un aleteo que se alejabaentre las mesas desocupadas, y con un presagio de alivio se atrevió a pensar que quizás fuera la misma y rutinaria despedida de la muerte hasta mañana.
No es que haya resuelto abandonar la poesía, simplemente quiero compartir con los amigos y lectores de toda la red que a veces me leen, la concreción de un sueño largamente acariciado. El 31 de julio pasado, en el salón octogonal AO-2 de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, de la ciudad de Santo Domingo, capital de la República Dominicana, fue presentado mi primer libro. Pongamos que hablo de mujeres es una serie de seis relatos independientes que escribí hace varios años, cuando trabajaba como corrector de estilo en el periódico El Caribe. La maestra de ceremonias fue la bella y simpatiquísima periodista Judith Rodríguez, la semblanza del autor estuvo a cargo de la hermosa einteligente comunicadora Itania María y la presentación del libro fue hecha por la incisiva reportera e investigadora Edith Febles. La vicerrectora académica de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, la doctora Adriana Mu Kien Sang Ben, fue la invitada especial. Lo más hermoso de todo fue la presencia de los amigos queridos, de los compinches que acompañan los momentos especiales de la vida, que me dieron en este trance su abrazo cómplice y me transmitieron las ganas de seguir escribiendo, pero sobre todo las ganas de vivir y de ejercer el derecho fundamental a ser feliz. A todos, un abrazo y mi afecto de siempre. A los amigos de la querida y siempre recordada ciudad de Resistencia, un saludo cariñoso y las ganas de reencontrar en esas calles arboladas la alegría y la fuerza vital de los buenos recuerdos. A todos, simplemente gracias.
En la primera foto aparecen los amigos que se dieron cita en el salón AO-2, abajo, con mi esposa, Any y mi encantadora brujita Ana Paula.
La otra niña tan llena de gracia es la bella Judith y después están las también hermosas Edith Febles, presentadora del libro, y la siempre elegante Itania María junto a mi alma gemela, Lissette Rojas.
En los enlaces que figuran a continuación podrán encontrar información de prensa sobre el lanzamiento y los que deseen saber más pueden escribirme a santiago.nippurdelagash@gmail.com.
Su título es Teología. Pero no se asusten, todavía no ha empezado a arder en mí ninguna llama de ningún misticismo raro... o ta lvez sí... la música de Titanic en flauta está genial... ¿verdad?
Teología
Yo no creía en Dios esa mañana, Pero al contemplar la eucaristía De tu desnudez clausuré Mi inventario de blasfemias Y solo atiné a pronunciar tu nombre En tiempo de plegaria...
El sueño de una mujer es un mundo lleno de misterios, como un paisaje inexplorado que solo es posible traspasar con la imaginación. De ahí este poemita, más la versión en flauta del Canon de Pachelbel. Espero que les guste. Ah, una aclaración... es imposible pensar en poesía sin mujeres (sin ropa, claro)...
Mario Benedetti partió hacia la eternidad inderrotable que el destino reserva a los poetas, pero su generosidad tan prodigiosa nos dejó en montones de anaqueles el resultado de esa táctica y estrategia tan simple y tan profunda que los hombres como él trazan desde el primer momento en que empuñan su pluma indoblegable frente a los poderes criminales que gobiernan el mundo: que desde ahora y para siempre lo necesitemos.
Se fue don Mario de su Montevideo
Absolutamente verde y con tranvías
Se quedó don Mario entre un paisaje de canciones,
De versos musicales que le pusieron a la poesía
Una magia cotidiana hecha de mate amargo,
De compases de tango y utopías de goles en domingo,
Se fue don Mario y se quedó don Mario
Para sembrar con cada uno de sus versos
Esa esperanza interminable que hace a los pueblos
Un poquito más libres y a propósito
Y entre tanta tristeza, pucha digo, uno se pregunta
Si el Sur puede existir ahora,
Si es posible esa hermandad del vino
Y una mujer desnuda y en lo oscuro,
Si se puede mirar hacia los astros
Y trazar una metáfora sonora de bandoneones
Y rescatar viejas baladas que redimen
La historia del Che y su sacrificio
Y sentir que los poemas sirven también
Para llegar al corazón del otro,
Y si es posible entre lamentos y melancolías
Marcar a fuego cada esquina de La Habana, de París, de Praga
O en cualquier sitio en la tierra trazar con un poema
De don Mario el centro exacto de los mil universos
Que él habita desde ahora y por los siglos de los siglos.
Regreso después de un tiempo con un poemita sobre el anonimato. La música es de la película inolvidable de Bernardo Bertolucci, Último tango en París. Espero que les guste.
Nací hace medio siglo en una ciudad llamada Resistencia, capital de la provincia del Chaco, en la Argentina. Aunque no creo en los fanatismos soy un apasionado del tango, de los buenos libros y de los goles del Príncipe Francéscoli. Creo en la esperanza interminable de la libertad de los pueblos y en la música que teje el viento entre las hojas de los árboles, en la magia dormida de las palabras y en el abrazo cómplice de los amigos.